Esta es mi versión de un postre antiguo que cuando yo era pequeña comprábamos a menudo en la pastelería. Cada vez que ahora lo preparo, me trae recuerdos entrañables…

Ingredientes para el bizcocho (8-10 personas):
50 ml. leche
50 ml. aceite de cacahuete (u otro suave)
4 yemas de huevo L
80 grs. harina (o maizena tamizada 3 veces)
4 claras de huevo L
70 grs. azúcar
Una pizca de sal
Ingredientes para el relleno:
400 g nata para montar (35% M.G.)
40 g azúcar
Ingredientes para la yema pastelera:
4 huevos (230 g)
90 g agua
15 g maizena
230 g azúcar (el mismo peso que los huevos)
60 g azúcar, para el acabado
Preparación del biscuit (ver aquí paso a paso):
Batir con las varillas la leche con el aceite, las yemas y la harina tamizada con la sal. Reservar.
Batir las claras a punto de nieve añadiendo poco a poco el azúcar. Agregar suavemente con una espátula a la mezcla anterior, en 2-3 veces.
Disponer la mezcla en una bandeja para horno con una manga pastelera de 40×40 m., de forma que obtengamos una capa de bizcocho más un trozo para tapar (será la base), desechando los bordes, que quedarán secos.
Hornear a 160 grados durante 10 minutos (no debe quedar muy dorado o se romperá al enrollarlo). Retirar del horno, volcar sobre un nuevo papel sulfurizado, retirar el papel del horno con cuidado y cortar la medida del molde y forrar este (tibio). Reservar un rectángulo que servirá para cerrar el biscuit).
Preparación del relleno:
Montar la nata con el azúcar a punto de nieve. Rellenar el biscuit cuando esté frío. Tapar con el rectángulo reservado. Reservar en la nevera.
Preparación de la yema pastelera (puede ser el día anterior):
Disponer los huevos con el agua en un cazo.
Mezclar la maizena con el azúcar. Agregar al cazo con los huevos, a fuego bajo-medio (justo el punto de ebullición), removiendo constantemente. Cuando haya espesado, pasar a un plato y tapar con film transparente, para que no se forme una telilla y se seque.
Montaje:
Retirar el biscuit con nata de la nevera, repartir la yema pastelera por la parte superior, repartir el azúcar del acabado y quemar con el soplete.
Sugerencias: si no tenéis molde, podéis hacer simplemente un rollo, entonces es mejor congelar la nata para manipularlo mejor. Repartir sobre film transparente, de la misma longitud que el molde, enrollar y cerrar como si fuera un caramelo. Ponerlo dentro de un cartón de papel de cocina vacío (la mejor forma es hacer un corte a lo largo, para poder manipular la crema mejor). Congelar (mínimo) una noche.
La yema pastelera la vi en…El invitado de invierno
Precaución para celíacos: importante comprobar que todos los ingredientes utilizados son sin gluten
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